¡Vuelve a hacer girar la peonza!

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La peonza es todo un clásico y no solo porque todos tengamos recuerdos de aquella peonza con la que podríamos haber ganado a cualquier adulto; también porque ya en las clásicas Grecia y Roma fabricaban peonzas de madera y barro. Incluso antes, en el 4000 a.C., utilizaban algo parecido a la peonza como herramienta para hacer fuego. Todos hemos disfrutado haciéndola bailar. Tenía mucha magia tirar de aquella cuerda atada a una moneda de cinco duros. Ahora las monedas de cinco duros son una reliquia, pero sigue siendo una actividad divertidísima.

Os proponemos que la recuperéis con vuestros hijos, que juntos dejéis volar la imaginación pintándola y viendo quién la hace girar más rato. Para los que no recordéis cómo funcionaba, aquí os dejamos una pequeña explicación que, con un poco de práctica, os devolverá al patio del colegio al instante: enrollad la cuerda alrededor del cuerpo de la peonza. Poned el extremo anudado de la cuerda (donde antes había una moneda de cinco duros) entre los dedos índice y corazón. Lanzadla en un ángulo de 45 grados con relación al suelo y mantened la cuerda entre los dedos. ¡Cronometraos! ¡Haced coreografías! ¡Buscad trucos nuevos trucos! ¡Hacedla bailar sobre la palma de la mano! Todo vale cuando el objetivo es pasar un buen rato. Ahora hay peonzas de muchos tipos y materiales. Las clásicas de madera con las que jugábamos de pequeños se enfrentan a las nuevas peonzas de plástico con nombres tan alucinantes como: Trompos cometa, Araña, Turbo Car, Mini Car, Orión, Diamante, Peonza Cobra… Todos siguen haciendo que la diversión sea mucha y la dificultad poca. Es un juego en el que pequeños y mayores nos ponemos a la misma altura. Quién sea mejor depende de quién haya practicado más horas en el patio. Si pensáis que podríais vencer a vuestros hijos, es que ha llegado la hora de comprobarlo.  

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